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TEMPLO ALQUÍMICO. “La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma” Esta máxima la podríamos aplicar a los lugares de poder, y en particular a la Catedral de Barcelona. Los templos se han sucedido en el mismo lugar, remarcando que el eje Cielo –Tierra sigue vivo a través de los tiempos. Fue en este “Axis Mundi” (eje del mundo) que los maestros de obra, y de todos los gremios volcaron todo su saber, recreando un atanor del espíritu. En la época que esto aconteció, la cosmogonía, o visión del universo, era unitaria, y los actos se reflejaban en todos los ámbitos. Esto quiere decir que la Catedral es un crisol alquímico de la conciencia y energía del individuo. Solo hemos de hacer lo que Gurdjíeff llamó “legominismo” (leer el conocimiento que los antiguos dejaron inscrito en sus obras) Os invito en este recorrido, a seguir las pautas que dejaron los maestros, para sentir como la energía circula por nuestro cuerpo armonizándolo, y realizando un trabajo de alquimia interna similar al descrito por los taoístas en su proceso de Kan – Li.
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